
Esto recomienda IMSS a diabéticos ante el Covid-19
1 abril, 2020
La transmisión por contacto
Cuando estornudamos, provocamos un efecto similar al de un aerosol. Se trata de un movimiento involuntario y repentino en el que esparcimos gotas o partículas muy pequeñas de aire, saliva y flujo nasal.Estas gotas, transmisoras de agentes infecciosos, efectúan la propagación de patógenos por medio de contacto con otras personas, por lo que es necesario utilizar equipo de protección.
El dispositivo para cuidarse de este tipo de transmisión es la mascarilla o cubreboca, utensilio que se puede emplear antes y durante una enfermedad, lo primero para prevenir la adquisición de una bacteria o virus, mientras lo segundo al evitar la propagación de malestar.
El cubrebocas proporciona una barrera física a la altura de la boca y la nariz para la protección contra agentes contaminantes. Además reduce la exposición a secreciones de algún enfermo.
Existen diferentes tipos de cubrebocas y cada uno es empleado para distintos objetivos más allá de las bacterias, pues también sirven ante la exposición a ciertos líquidos. Sin embargo, cualquiera debe usarse sólo una vez y después desecharse.
Transmisión aérea
El germen de la enfermedad se transmite por el aire al momento en que el paciente habla (saliva), estornuda o tose. No obstante los agentes infecciosos (con una medida aproximada de cinco micras) quedan suspendidos en el ambiente por largos periodos de tiempo.La protección que debe usarse en este caso es el respirador desechable N95. Cuando el usuario inhala, el respirador filtra las partículas suspendidas en el aire que incluyen polvos, virus y bacterias funcionando como un purificador de aire.

Según la dependencia sanitaria, el N95, cuya letra indica que este aparato no resiste aceites, es capaz de filtrar al menos el 95% de partículas de alta penetración.
Existen dos tipos de respiradores cuya diferencia principal radica en la posesión o carencia de válvula de exhalación.
El que cuenta con válvula disminuye la sensación de sofocamiento al contar con una abertura que permite la entrada y salida de oxígeno, pero su uso no es recomendable en áreas donde exista un alto riesgo de contagio.
Existen dos tipos de respiradores cuya diferencia principal radica en la posesión o carencia de válvula de exhalación.
El que cuenta con válvula disminuye la sensación de sofocamiento al contar con una abertura que permite la entrada y salida de oxígeno, pero su uso no es recomendable en áreas donde exista un alto riesgo de contagio.